¡Portada del primer número de la revista!

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¡Hola flosers! Hace unos días os comunicaba que he creado una revista literaria de fantasía, terror y ciencia-ficción, con la intención de ayudar a artistas de los géneros a promocionarse.

«La Máquina Estilográfica» es el título de esta publicación que verá la luz en enero de 2017.

Portada nº 1

Fotografía de portada: Anárion Photo.
Diseño de portada: M. Floser

Si sois escritores, ilustradores o fotógrafos, especializados en fantasía, terror o ciencia-ficción, y queréis saber cómo participar en el primer número de la revista, podéis saberlo en el artículo «¡El primer número te necesita!»

Microficción #24

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(Imagen libre de licencia: Alex-V)

Tres días siguiendo la misma estrella, tal y como el mago les había indicado. El drakkar se enfrentaba al oleaje que lo alzaba en vilo, mientras los pocos hombres que quedaban se reunían en el centro, espalda con espalda, formando un círculo que miraba en todas direcciones, intentando mantenerse en pie a pesar de la brusquedad de aquel temporal. Las nubes habían oscurecido un día al que aún le quedaban muchas horas para anochecer y en el mar, bajo la embarcación, se dibujaba la silueta inmensa de la criatura que había asesinado a varios de los poderosos guerreros. La tortuga gigante, diez veces más grande que el tamaño de diez casas, se preparaba para una nueva embestida. Hasta ahora habían conseguido mantenerla a raya con las hachas y las lanzas, pero las armas estaban en el fondo del mar, junto a los compañeros caídos, ascendidos al vallhalla, acompañados por las valquirias. Incluso aquella idea parecía más apetecible que seguir luchando contra aquella bestia.
    Recordaban casi con nostalgia el combate contra Fenrrir, el lobo gigante. Había supuesto un tormento más llevadero. El líder de aquel grupo de hombres había fallecido en el bosque, su cuerpo inerte en el lodo, había sido destrozado por las zarpas del hijo de Loki. Las ranas croaban sobre su cadáver, mientras el resto de guerreros se encargaban de vengarle dando muerte al lobo.
    El más joven de los pocos hombres que quedaban con vida, empezó a temblar cuando casi cae al suelo de la embarcación por un movimiento brusco del agua. Muerto de miedo, mareado y perturbado por la quietud de la silueta bajo ellos. Una sombra inmensa que oscurecía el mar y lo convertía en un pozo de negror. Se orinó encima, y supo que estaba a punto de llegar su hora, se reuniría con odín, se arrodillaría ante su trono y, cuando le mirase al rostro severo, sabría que todo habría acabado.
    Ese pensamiento no era exclusivo del novato, todos sabían que aquel drakkar sería su ataúd, y aquellas aguas saladas serían su tumba.

Imágenes random.

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(Imagen libre de licencia: Unplash)

¡Hola flosers! Hoy os traigo una entrada que quiere servir para esos momentos en los que no sabemos sobre qué escribir.

A veces queremos escribir una historia —larga o corta— a toda costa, pero a nuestras musas se les han pegado las sábanas. Cuando eso pasa podemos hacer muchísimas cosas: dar un paseo, ir a tomar algo y observar a la gente, leer, ver una serie… y, entre todas esas cosas, está la idea que os traigo hoy.

Hace poco descubrí que existen ciertas webs que te cargan imágenes aleatorias de una calidad increíble y de temáticas muy diversas. Simplemente tenéis que entrar en uno de esos sitios —tranquilidad, más abajo os facilito algunos de interés— y seguir las instrucciones de cada uno. Luego, si queréis, podéis usar lo que veis en esas imágenes para escribir un relato. ¿Se os ha cargado la imagen de una lata de refresco llena de gotas de condensación, sobre un fondo borroso? ¡No seáis miedicas, escribid algo sobre ese objeto!

¡Nace una revista literaria!

¡Hola flosers! Estoy muy, muy, muy contento.

El viernes cumplí uno de mis sueños, uno de los que más miedo me daba cumplir: el viernes cree mi propia revista literaria de fantasía, terror y ciencia ficción. Su nombre es «La Máquina estilográfica» y tiene como único objetivo promocionar y difundir el talento de artistas apasionados por estos tres géneros y sus múltiples subgéneros.

Hace muchos años creé un grupo de Facebook llamado «Promociónate aquí mismo» que pretendía hacer lo mismo a pequeña escala. Dejando que fueran los demás los que se promocionaban en un único espacio. Desde entonces empecé a ejercer esta idea de ayudar a otros artistas —como sabéis, en este mismo blog existe la sección «Letras invitadas»—, pero no era ni es lo mismo, tenía ganas de algo más.

Recientemente he visto que muchas revistas literarias de los géneros —de las pocas que existían en España o en español— han ido cerrando, o dejando de publicar sin previo aviso. Es en ese momento en el que la idea de «La Máquina estilográfica» toma más presencia en mi mente. Quiero ayudar a los demás, quiero que nos ayudemos entre todos. Creo que nos lo merecemos. ¿Vosotros no?

En la revista aceptaré seis tipos distintos de colaboraciones: Relatos, Fanficción, NarrArte, Artículos, Ilustración, y Fotografía, todo ello relacionado con los géneros que os he comentado.

Si queréis saber más sobre esta iniciativa, si queréis saber cómo participar en este proyecto ambicioso pero increíblemente pasional, cuyo primer número saldrá en enero de 2017. Solo tenéis que pinchar sobre el banner que encontraréis a continuación:

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Zona de confort

Quizá muchos/as hayáis oído hablar sobre algo llamado «la zona de confort». Es algo de lo que se habla mucho últimamente, como si todo el mundo la hubiera descubierto de repente. Como si ahora todos fuéramos “Jorges Bucays” en potencia, ensalzando la fuerza de la inteligencia emocional. Algo que yo llevo años defendiendo e intentando alcanzar —y no soltar—.

No es una crítica, ¡ojo! Es algo que siempre me ha resultado curioso. Algo se pone de moda y todos somos expertos en ese tema. Pero me estoy desviando, ¿por dónde iba? Ah, sí…

¿Qué es la zona de confort o zona cómoda?

Bien, la zona de confort o zona cómoda es aquella en la que solemos vivir. En la que nos solemos esconder para no vivir cosas nuevas. Es en la que controlamos todo lo que pasa, en la que nada se escapa de nuestra mente. Básicamente vivimos continuamente en ella, y es donde los riesgos son inexistentes. Es el sitio de nuestra mente en el que instalamos el sofá para más tarde sentarnos de forma permanente. Donde no sentimos miedo, porque ¿quién tiene miedo en su sofá? Quizá puede parecer que la zona de confort es la mejor zona en la que estar. Si un sitio es seguro, ¿cómo va a ser un lugar negativo? Pues muy sencillo, en esta zona dormitamos, nuestra vida se detiene. Si vemos aparecer una oportunidad de cambiar, la desaprovecharemos porque estamos demasiado a gusto en nuestro sofá, como para levantarnos y hacer el esfuerzo. Y eso, hace que nos perdamos cosas increíbles que están por el mundo, ¿os empieza a parecer negativo?

¿Puedo verme obligado a salir
de la zona cómoda?

Por su puesto que sí. Nos vemos obligados a abandonar esa zona muy a menudo. Cuando un ser querido fallece, cuando nuestra pareja nos deja, cuando perdemos o no encontramos un trabajo. Todo eso —y mucho más— hace que salgamos de la zona. Y sí, salir de la zona cómoda, siempre requiere sufrimiento, eso es cierto. Pero decidme una cosa: cuando os habéis enfrentado a una adversidad, cuando habéis superado un problema realmente doloroso, ¿no os habéis sentido orgullosos y poderosos? Eso es lo que se consigue cuando nos exponemos al dolor de «la zona de miedo».

Y cuando he salido de mi zona cómoda,
y he superado esa adversidad ¿qué pasa?

Lo que ocurre con la zona cómoda es que nos impide crecer, se nos queda pequeña y nuestro instinto de adaptación frena el crecimiento. Cuando conseguimos salir de esa zona, de ese habitáculo minúsculo, empezamos a crecer a una velocidad tal, que parece que nuestro interior necesite recuperar el tiempo perdido. Es entonces cuando no podemos volver a meternos en la zona cómoda en la que vivíamos, porque no cabemos.

¿Entonces ya estoy a salvo
de la zona de confort?

No, ni mucho menos, porque si en vez de seguir luchando, y buscando nuevos retos, nos adormecemos, creamos una nueva zona de confort a nuestro alrededor y volvemos a generar una barrera que nos impedirá crecer.

¿Cómo evitar eso?

Es algo tan sencillo y a la vez tan complicado, como arriesgarse. Conocer gente nueva, luchar por vuestros sueños. ¿Suena a tópico cinematográfico? Puede, pero… ¿qué es la vida si no una gran película? La realidad la escribís vosotros, sed los guionistas de vuestro largometraje. Cuando nos conformamos con el trabajo que tenemos porque «es lo que hay» nos encadenamos a la zona de confort. Cada vez que dejamos de soñar porque «la cosa está muy mal» añadimos un eslabón a esa cadena. Cuando decimos hacer algo y no lo hacemos porque requiere mucho esfuerzo y estamos cansados, añadimos otro eslabón. Así sucesivamente hasta que tenemos una cadena tan larga, tan fuerte, que es complicado romperla —pero no imposible—. No digo que dejéis vuestro trabajo, eso es decisión de cada uno/a, lo que digo es que nunca debéis conformaros con lo que tenéis. La perfección no existe, por el simple hecho de que siempre se puede tener algo mejor. Y si un día tenéis algo que parece realmente maravilloso, que roza vuestra concepción de la perfección, seguid luchando porque seguro que hay algo mejor. Conformarse para mi, no es sentarse en la zona de confort, es sepultarse en ella. El día que veáis que os conformáis con lo que tenéis, haceos una simple pregunta: ¿es que no me merezco algo que aún sea mejor que esto? Ante esta pregunta solo hay una respuesta, y es «sí, si que me lo merezco» cualquier otra respuesta es errónea.

Ahora, para terminar, os dejo un vídeo que me parece genial. En él veréis, de forma elegante y entretenida, más sobre la zona de confort.

(Ideado por Matti Hemmi y dibujado por Ramón Rodriguez)