Microficciones #41

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(Imagen libre de licencia de: WikiImages)

Descontrolado

MICROFICCIÓN #5

LA DAMA

Aquí llega, la distingo entre la bola de bruma que flota delante de mí. Una silueta de mujer en posición fetal se empieza a desplegar, estirando sus piernas alargadas que tocan el suelo y la alzan por encima del humo turquesa. Se queda erguida y se gira para mirarme. Su aspecto es horrible, perturbador. Su cabeza es un conjunto de calaveras que miran a cada punto cardinal, y de la boca de cada una cuelga una lengua bífida. Entonces habla sin palabras, con un sonido de aliento largo que no se extingue. Pero la entiendo, dentro de mi cabeza su halo tiene sentido. Me está pidiendo ayuda para acabar con su sufrimiento. El terror me nubla, no dejo de mirar los dos fosos infinitos de los ojos que se clavan en los míos. Vuelve a hablar, y esta vez su aliento trae consigo notas de dolor y angustia. Siento que mi corazón se rompe por la pena que me causa su desgracia. Acepto, no puedo negarme, como si su dolor fuera un conjuro que me apresa el alma.
—Haré lo que sea necesario —le digo y espero su respiración.
—He matado a todos tus hermanos humanos, y tu presencia me entristece; muere entonces para que mi obra esté finalizada.
Y sin más, un chasquido suena dentro de mi cabeza, un crujir desconocido que remueve todo mi mundo. Caigo al suelo y veo a la dama ladear su amasijo de cráneos, me mira y respira mostrando la felicidad que le causa que mi vida se marchite.

© 2015 M. Floser.

MICROFICCIÓN #2

LÂROTHNOT

El sonido de un susurro cayendo a plomo en la quietud del bosque, nutriéndose de la importancia de ser el único ruido. O un olor que resalta por encima del perfume hiperbólico de los cientos de cipreses allí congregados. O la imagen misma del miedo y la desesperación, de la oscuridad y la luz, del todo y de la nada. Eso era él, Lârothnot el Imposible. Repudiado por el Omnisciente, y dueño de infinitos nombres en infinitas lenguas. Señor del Abismo, venido al plano material para sumir al mundo en la locura creada por su depravación. Su aspecto es el sinónimo de lo grotesco y su maldad no conoce límites. Ahora extiende su manto de perversión, y se relame ante la perspectiva de un mundo que perece bajo las llamas de la destrucción.

(Homenaje al maestro de lo oculto, al rey del terror y lo macabro, Howard Phillips Lovecraft)

© 2015 M. Floser.