MICROFICCIÓN #9

EL MONSTRUO

El doctor Frankenstein se vio acorralado por aquella abominable criatura a la que él mismo le había dado la vida. El monstruo alzó sus mastodónticas manos de distinto color cada una, cosidas a las muñecas de forma burda, y rodeó con ellas el cuello de Víctor cuyo rostro se desencajaba por el miedo. La cara del monstruo reflejaba una mezcla de emociones: la rabia se juntaba con la confusión en aquella expresión bobalicona pero aterradora. La criatura apretó las manos y el doctor sintió como el aire dejaba de acudir a sus pulmones. Sigue leyendo

MICROFICCIÓN #7

GALEGO

LUISGAR

Por fin, tras tanto tiempo luchando contra el mar bravío, divisaron el faro de Fisterra y respiraron el aroma familiar que dejaba claro que habían vuelto a su hogar. La Costa da Morte les recibía con su belleza encantada y aquel edificio cuya luz les guiaba por unas aguas teñidas por la negrura de la noche abierta, les daba la bienvenida después de tanto tiempo apartados de sus casas. El viaje había sido largo, y los peligros que encontraron en él, habían hecho que sus aspectos se vieran envejecidos por el sufrimiento. Las Bruxas do Mar los habían perseguido durante días, levantando poderosas olas, como colosos acuáticos llenos de inquina. Todo eso ya había pasado, y el barco bautizado como Oscuridade III, finalizaba su travesía con algunas bajas, pero con su misión cumplida: volver a casa con el Cayado de la Desesperación, el arma más poderosa de las bruxas.

© 2015 M. Floser

(Nota: solo los derechos del texto me pertenecen)

— Imagen de Luis García Gaciño —

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MICROFICCIÓN #6

CULPA AJENA

No es justo que me haya castigado a mí. Sé que no va a tardar en encontrarme, seguramente ya está viniendo hacia aquí, pero me da igual. Mientras espero, puedo disfrutar del sonido del río. Siempre me ha relajado tirar piedras y ver como se crean ondas. Me ayuda a pensar y ahora necesito hacerlo. El maestro es muy duro, siempre está encima mío y se olvida de que somos dos alumnos, y que no solo yo me porto mal. Igualmente, hoy no tiene razón, hoy no me merecía la bronca porque no he sido yo. Ha sido ella; mi hermana ha decidido usar sus poderes para que esa pobre rana reventara desde dentro. Yo la intenté frenar, incluso siendo travieso sé dónde están los límites. Pero qué más da, ¿no? Me he ganado la fama de niño malo, y ahora cualquier cosa que pase cerca de mí, parece que debe tener mi firma. Una vez leí una frase en un libro «si tratas demasiado tiempo a una persona como a un ladrón, al final te acabará robando», me da miedo que me conviertan en lo que no soy mientras la psicópata de mi hermana se libra de todo castigo.

© 2015 M. Floser

MICROFICCIÓN #2

LÂROTHNOT

El sonido de un susurro cayendo a plomo en la quietud del bosque, nutriéndose de la importancia de ser el único ruido. O un olor que resalta por encima del perfume hiperbólico de los cientos de cipreses allí congregados. O la imagen misma del miedo y la desesperación, de la oscuridad y la luz, del todo y de la nada. Eso era él, Lârothnot el Imposible. Repudiado por el Omnisciente, y dueño de infinitos nombres en infinitas lenguas. Señor del Abismo, venido al plano material para sumir al mundo en la locura creada por su depravación. Su aspecto es el sinónimo de lo grotesco y su maldad no conoce límites. Ahora extiende su manto de perversión, y se relame ante la perspectiva de un mundo que perece bajo las llamas de la destrucción.

(Homenaje al maestro de lo oculto, al rey del terror y lo macabro, Howard Phillips Lovecraft)

© 2015 M. Floser.

MICROFICCIÓN #1

LA CRIATURA DE LA CIÉNAGA

Entonces lo vi, saliendo de aquella ciénaga con su piel verde y grumosa. Con ojos mortecinos que invitaban a la locura. Lo vi, como vi la mano que volaba hacia mi garganta, apretando los dedos imposiblemente largos que rodeaban mi cuello varias veces. Lo vi, como vi la muerte que se acomodaba en mi aliento poco a poco extinto, y en mis sueños truncados. El monstruo había despertado y yo lo vi, lo vi como vi caérseme el libro negro que había usado para invocarlo. Lo vi, hasta que mi vida se apagó y ya no pude ver nada más.