MICROFICCIÓN #13

DANZA

Introdujo las llaves en la cerradura y abrió la puerta de su casa. Llevaba todo el día deseando llegar, estaba cansada de trabajar y necesitaba relajarse. Durante el camino en metro no dejó de pensar en lo mucho que necesitaba meterse en la ducha.
    Lo primero que recibió al pasar el umbral de la puerta, fue el perfume del ambientador. Le encantaba aquella fragancia con olor a detergente. Cruzó el salón a oscuras, dirigiéndose a la lámpara que había junto al sillón. La encendió y la estancia quedó iluminada por una luz anaranjada que daba sensación de calidez. En la calle no había anochecido, la luz mortecina aún se filtraba por los cristales de las ventanas. Sigue leyendo