Microficciones 219: Compra del mes

Vemos una mujer joven, vestida con camiseta de algodón y tejanos. Está en un supermercado, tiene una cesta de plástico en una mano y la otra la tiene metida en una nevera de productos congelados. El relato se titula: "Compra del mes".
Compra del mes. Imagen libre de licencia: Pexels.
Compra del mes es un relato de terror cómico perteneciente a la sección Microficciones, en ella publico historias de temática libre. Microficciones es la categoría principal de este blog.

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CUANDO HACES cola para pagar en el supermercado empiezas a pensar en cosas extrañas. Por un lado piensas en lo mucho que te apetece comerte un trozo de ese melón que tienes en el carro, o en el vaso de cerveza bien fría que vas a beberte en cuanto llegues a casa. Pero por otro lado empiezas a fantasear con cortarle las manos a la señora que ha decidido pagar la compra del mes con calderilla, o la polla a ese idiota que tienes delante y que siente la necesidad imperiosa de incomodar a la cajera con sus comentarios babosos. Te preguntas cuánto tardaría en morirse ésa que se te ha colado, cuando la cajera ha abierto una caja nueva y ha dicho: «Vayan pasando en orden de cola», si le obligases a ingerir la botella de lejía que lleva en su compra. Piensas en que ése o aquella te atrae y luego, cuando le grita a su hijo en medio del súper por la enésima trastada, te preguntas cuánto aguantaría sin ahogarse si le metieras en la garganta el juego de estropajos nuevos que has comprado porque los tuyos han perdido la dureza. Luego la cajera, cansada de su trabajo, lanza tu compra cuando la pasa por el lector, sin importarle si es un perfume o una docena de huevos, y fantaseas con el chasquido de sus dedos al rompérselos. Sientes el escalofrío placentero y dejas que el sonido que solo se reproduce en tu cabeza, te recorra todo el cuerpo.
      Cuando llega el momento de pagar el datáfono no funciona, no te reconoce la tarjeta y la cola que se ha formado detrás tuyo empieza a rechistar, a impacientarse y a lanzarte miradas que lo único que consiguen es que te visualices a ti misma vaciándoles las cuencas oculares con la llave de la taquilla donde has guardado la compra de otro comercio antes de entrar.
      Decides hacer caso omiso a todos esos pensamientos, porque todavía no has terminado de limpiar la sangre del suelo de tu salón y aún te duelen los brazos de serrar las extremidades de tu última víctima. No es falta de ganas, todo se reduce a una simple cuestión de prioridades: dejar el piso limpio para cuando tus padres vengan a cenar y, sobre todo, prepararles un sabroso estofado de ejecutivo agresivo. Seguramente tu madre te dirá que la carne está correosa y te morirás de ganas de decirle que lo que come no es cerdo o, al menos, no en el sentido literal de la palabra, pero no lo harás, solo asentirás mientras das un buen trago de vino y sonríes.

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2 comentarios en “Microficciones 219: Compra del mes

  1. En verdad que eres terrorífico, yo en la fila, solo pienso en que hay 6 cajas y en el super y sólo una esta abierta, y esto es todos los días, he llenado el buzón de quejas con la misma y no hay solución!
    Bueno, quizá di he pensado en decirle al gerente unas cuantas verdades, pero resulta que nunca está disponible, no sé si me teme, jajaja

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