Primeras líneas #2

En la imagen vemos a una mujer rubia, con la cabeza gacha pero mirando a la cámara. su expresión da miedo, tiene las ojeras muy marcadas y el pelo despeinado. Viste un vestido de algodón blanco.

El título del relato es: "Nada más".

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[Nota fija]→ «Primeras líneas» es una subsección dentro de «Juegocuentos», en ella escribiré un relato que tendrá que empezar por las primeras líneas que me proponga la APP Ideas para escribir que podrás descargar de Google Play aquí, y de Apple Store aquí.

ESTA APLICACIÓN ES DE PAGO. ⚠.

Inicio a utilizar:

Captura de pantalla de la aplicación "Ideas para escribir" con el inicio que me sugiere. Debo empezar el relato con la frase "La bufona descubrió a la vampira".

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LA BUFONA descubrió a la vampira en la biblioteca, merendándose el cuello del rey, ella alzó la vista —que no la cabeza, que se mantenía gacha, otorgándole uno de esos terroríficos semblantes que harían que incluso a Jason Voorhees (que nacería varios siglos después) se le escaparan algunas gotillas ahí abajo— y sonrió —la sonrisa también tenía lo suyo, todo hay que decirlo, con colmillos muy afilados y manchados de sangre—. La bufona no supo qué hacer, ¿qué se hace en situaciones así? ¿Qué se dice? ¿Debe una pedir perdón, salir de la habitación y cerrar la puerta?, ¿debe una preguntar si todo está de su agrado?, ¿preguntar si necesita un vaso de agua para pasar el festín? u ¿orinarse encima aunque solo sea para mantener las formas?
    —Perdón. —Decidió decir—. Perdón. Esto… perdón.
    Fue a cerrar la puerta cuando una voz aspirada, como la de alguien que se está atragantando y dice «¡mahogo!» le dijo:
    —¡Quieta, bufona!
    —Quieta me quedo. ¿Qué se le ofrece?
    —¿Sabes quién es él?
    —La corona le delata.
    —¿Sabes quién soy yo?
    —Los colmillos la delatan.
    —¿Sabes que está muerto?
    —El charco de sangre del suelo…
    —Si dices “lo delata” te arranco el cuello.
    —… lo deja muy claro.
    —¿Vas a dar la alarma?
    —¡Alarma! No, no, si las alarmas solo sirven para alarmar a la gente. No, no, no. ¿Alarma dice? No, no… nada de alarmas. No, no…
    —¿No eres fiel a tu rey?
    —Me soy más fiel a mí misma.
    —Inteligente.
    —Superviviente.
    —Hace falta ser inteligente para sobrevivir.
    —Hace falta estar viva para sobrevivir. Entonces… ¿me voy?
    —No hasta que yo desaparezca.
    —¿Desaparezca? ¿Cómo? Como… ¡puf! ¿Y ya no estará?
    —Sí. Me convertiré en murciélaga y saldré por esa ventana.
    —¡En murciélaga nada menos! ¿Y qué hago con el rey?
    —Me da igual.
    —Ya claro, no ha demostrado mucha consideración. Pues… no sé… ¿cuándo…?, bueno… ¿cuándo se “pufeará” usted?
    —En cuanto sepa que no me vas a delatar.
    —¡Delatarla dice ella! Dela… ¿qué es delatar?
    —Decirle a alguien que yo he matado al rey.
    —¡Huy, no! ¿Para qué? No, no y mil veces no. Vaya usted, puféese tranquila, que yo no… yo callada.
    —Si me delatas te buscaré, te encontraré y te mataré.
    —Buena frase, espero que alguien la use algún día. Pero sobre lo que nos ocupa… yo no voy a dela… eso.
    —Más te vale.
    —Entonces… ¿puf?
    —Puf.
    La vampira soltó al rey que se dio de bruces contra el suelo, aunque poco le importaban ya ese tipo de cosas. Los ojos de la vampira brillaron y con un ¡puf! que provocó una nube de humo de un color parecido al marrón con matices azules sobre un lecho de color mostaza, se convirtió en una murciélaga y, si los ojos de la bufona no le engañaban —cosa que solo ocurría tras tres jarras de hidromiel—, habría jurado que la murciélaga le guiñaba un ojo. El animalillo salió por la ventana y se perdió en la noche.
    —Pues al final se ha pufeado de lo lindo —dijo la bufona en voz alta para sí misma, aunque bien parecía que se lo estuviera contando al cadáver del rey.
    Miró al monarca, se mordió los labios, abrió mucho los ojos y salió de la habitación cerrando la puerta. Miró a un lado y a otro, y se alejó de allí, dejando que fuera otra persona la que se llevara el mérito de haber encontrado al fiambre. ¿Qué iba a decir ella? No podía decir lo que había visto, porque si dela… eso a la vampira, la buscaría, la encontraría y la mataría. ¡Realmente era una buena frase! Muy contundente, sí señora. La bufona decidió que haría como si no supiera nada, sería una simple bufona y nada más.


2 comentarios en “Primeras líneas #2

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