Microficción #161

cenefa2

recer en Rulikaj es complicado. Primero tienes que ser lo suficientemente afortunada como para que ninguna bruja, orco, o, si lo prefieres, inserta en la siguiente línea de puntos la criatura despreciable que desees: ……….., te secuestre mientras duermes en tu cuna hecha con mimbre, o con paja si eres de una familia humilde —como se suele decir para no usar la palabra pobre—. Luego, si el destino, o tus pobres padres que se turnan para hacer guardia entre la ventana y la cuna, lo permiten y logras superar esos duros meses, empiezas a andar. Creces, comienzas a bocetar tu personalidad, te conviertes en una personita intrépida y curiosa, y haces amigos. De repente ya no estás todo el día tras las faldas de tu padre, sino que empiezas a recorrer el bosque con Somy, la niña más valiente de la aldea, y le tiras piedras a los trols, convertidos en estatuas de roca por el embrujo del sol, acompañada de Lurio, el amigo más fiel que encontrarás en tu vida. Empiezas a descubrir tus aficiones y, cuanto más exploras, más curiosidad sientes. Ahí es donde empieza lo complicado, lo que nadie te avisa porque creen —de forma muy acertada— que alertarte sobre los peligros que se ciernen sobre los habitantes de Rulikaj solo hará que tengas más curiosidad. Me he propuesto hacer una guía, si me lo permites, sobre cómo crecer en mi aldea sin morir en el intento. La he llamado:

PRINCIPIOS BÁSICOS PARA CRECER EN MI ALDEA
SIN MORIR EN EL INTENTO

    1) Como ya hemos dejado claro que lo de la cuna poco depende de lo que tú hagas, sino de que tus padres tengan la despensa llena de cabezas de ajo, estacas, balas de plata, crucifijos, y otras cosas por el estilo. Demos un salto en el tiempo y hablemos de esas carreras por el bosque. [Nota importante: se llama Bosque de las sombras tenebrosas por algo, si lo que buscas son unicornios, mejor prueba con el Bosque de las luces bondadosas, ahí seguro que das en el blanco]. Dicho esto, si entras en el Bosque de las sombras tenebrosas, corre primero a la despensa de tus padres y coge el ajo, las estacas, las balas de plata, los crucifijos y las otras cosas por el estilo, porque las vas a necesitar. Especialmente las otras cosas por el estilo, así que si no te caben en la mochila, haz que quepan.

    2) No vayas por la noche si hay luna llena, son los días en los que los hombres lobo se dedican a enterrar los huesos en el bosque. Especialmente los fémures. Cuando no haya luna llena será igualmente peligroso, pero no querrás pisar una rama seca cuando el hombre lobo esté con sus labores de enterrador de tesoros propios, son celosos de su privacidad y tienen la extraña creencia de que todos queremos quitarles los huesos enterrados. Créeme, no quieres enfadar a un licántropo.

    3) Si a pesar de todo no puedes, o no quieres esperar, te sugiero que te lleves una pelota de goma. Te será útil cuando un hombre lobo te ataque, lánzala lo más lejos que puedas, y deja que la bestia vaya a buscarla. No hay que olvidar en ningún momento que la parte predominante de un hombre lobo, es la canina, mientras que de hombre solo le ha quedado lo de poder mear de pie. La pelota es una apuesta segura, te puede salvar la vida.

    4) Cuando te cruces con un hombre invisible recuerda tus modales. Sabrás que te has cruzado con uno por varias razones: a) son patológicamente educados y no pueden evitar saludarte. Se tomarán bastante mal si no les devuelves el saludo, podrían clavarte una cuchara sopera en el ojo. b) Suelen llevar perfumes fuertes, generalmente esencias de flores, y nadie sabe por qué. Y c) te resultará curioso ir paseando por el bosque y ver unas gafas de sol y una gabardina flotando, con olor a jazmines y saludándote. Los hombres invisibles suelen ir vestidos porque son inseguros por naturaleza, y no acaban de creerse que su invisibilidad sea real, así que las gafas y la gabardina sirven para ir de incógnito. [Nota importante: no hay que cometer el error de pensar que no existen mujeres invisibles, es solo que ellas no tienen la necesidad de llevar gafas y gabardina, y no suelen usar perfume, así que su invisibilidad es total. Y, por consiguiente, su letalidad también es total].

    5) Los zombies no existen. Pero eso no les impide salir de las tumbas y arrancarte la cabeza para sorberte el cerebro por la oreja con ayuda de una de esas pajitas con franjas rojas y blancas. Hay veces que las cosas que no existen, son tan reales como las cosas que sí existen. Incluso algunas lo son más.

    6) Si te encuentras con un trol de los bosques —lo diferenciarás de otras razas de trols porque, a diferencia de ellos, los trols de los bosques acostumbran a vivir en los bosques—, no corras. Es muy importante que no corras. No porque ellos vayan a correr más que tú, no lo necesitan, son gordos y sedentarios. Pero tienen mucha puntería y para que dejes de correr te tirarán un pedrusco del tamaño de una sandía, y créeme, te darán. Lo que debes hacer con los trols, es contarles un chiste, pero equivocándote a drede. Odian eso. Estarán discutiendo contigo hasta que salga el sol y acabarán convertidos en piedra. Si no sabes inventarte chistes, al final de la guía te adjuntaré el que yo siempre uso y nunca falla1.

    7) Por último te hablaré de los dragones. Sí, los hay, y no son como los de Comodo, estos dan miedo porque vuelan, son gigantescos, y bastante mal hablados. No me refiero a que sean groseros, sino a que son los únicos seres de la Tierra capaces de cometer faltas de ortografía al hablar. Mi consejo para cuando te encuentres con uno de estos bichos es que no les corrijas. No llevan bien lo de sentirse incultos, y si sienten que te crees superiores a ellos te convertirán en un trozo de carne churruscadito, listo para meter en un durum. Si puedes, aunque cueste, habla igual de mal que ellos. Si ellos dicen que son los mas —sin acento— chulosh del barrioh —la H final es esencial, no te la olvides—, tú también lo eres. Si ellos dicen mortaleda tú lo dices, si ellos dicen que les duele el estógamo por comer munchos ombres, tú no les digas «no te preocupes, tómate una manzanilla y verás como en un rato te sientes como nuevo», porque te delatarás, y aliento de fuego que te crió.

1 Esto son dos amigos que van en una moto, y uno baja la ventanilla y le dice al otro que ha visto a «Mis tetas» y el otro le dice: «¡¿pero se ha caído el de en medio?!» a lo que el primero le responde: «¡por el culo te la hinco!» —en este punto ya debería empezar la discusión con el trol, dudo que te deje seguir—.

    Pues creo que eso es todo por hoy. Seguramente podría hablarte de los orcos, de los ogros, de los acreedores, pero para empezar y darte unas pautas básicas para sobrevivir en el bosque, no está mal. Si quieres saber más, te invito a asistir a uno de mis talleres, donde explico cómo usar una botella vacía como elemento de distracción si te persigue una jauría de wargos. También tengo un blog, pero ahora mismo lo tengo algo abandonado. Espero haberte ayudado, y recuerda: una despensa llena, es una vida larga.

© M. Floser.

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