NarrArte 17: Toca esperar

Imagen libre de licencia de Anárion Photo.
TOCA ESPERAR
cenefa2

“Esperar es una de las pruebas más duras de la vida.”

— Daniel Handler.

Rayos, truenos y una cortina de agua que lleva cayendo desde que he salido del hotel. Mi último día en Barcelona lo estoy viendo a través de la ventana de una cafetería. Huele bien, eso sí, huele a frío, a humedad, a café recién hecho y a todas esas especias y semillas que los humanos le echan a todo. No está tan mal, pero esperaba poder hacer algo de turismo antes de volver a mi mundo.
    El camarero me acaba de sonreír y me ha guiñado un ojo. No creo que le guste, solo se siente atraído por el exotismo de mi apariencia. Me pasa mucho, y alguna vez, cuando era joven, cometí el error de pensar que había habido un flechazo entre nosotros. Soy enamoradizo, y por más siglos que pasan no consigo remediar eso. Lo que sí he aprendido con el paso del tiempo es a juzgar mejor las emociones humanas, no dejarme llevar por las mías, y simplemente observar. Observando, en este momento, mientras me tomo un té verde y un bizcocho de limón con semillas de lino y no-sé-qué-más, puedo ver como el camarero se acerca a una compañera suya y sonríe mientras se toca la punta de sus redondas orejas, haciéndole ver a la joven, que en este preciso momento me está mirando, lo llamativo de mis orejas de punta. No se lo tengo en cuenta, son llamativas, y mis ojos sin pupilas ni iris, y mi piel pálida y cuarteada como el barro seco bajo el sol. Por suerte me traje ropa humana y no mis trajes preferidos. No negaré que esta camisa es cómoda, y estos pantalones que los humanos llaman “tejanos” son muy elegantes, pero prefiero mi nyuk y mis kornics. Y entre llevar una mochila y un carcaj lleno de flechas… bueno, me quedo con la mochila, creo que pueden caber muchas más cosas que me sirvan para posibles conflictos.
    Me suena el teléfono, no estoy acostumbrado a estos aparatos, pero mi contacto en el mundo humano me lo prestó para que estuviera localizable. «Barcelona es una ciudad muy grande, no me gustaría que te perdieras». La música que suena en el teléfono me gusta, mi contacto me dijo que se llamaba Concerning Hobbits, me lo dijo con una sonrisilla en la cara, no sé muy bien qué significaba esa emoción, así que le devolví la sonrisa.
    Pulso el botón del teléfono verde.
    —¿Hola? —pregunta la voz de mi contacto.
    —Hola.
    —Cuando descuelgues tienes que preguntar quién es.
    —Sé quién eres. No creo que nadie más me llame.
    —Ya, pero es para… bueno, da igual. ¿Dónde estás?
    —En una de esas cafeterías que tenéis. Esperando a que deje de llover.
    —Tómate una bomba de chocolate.
    —Suena peligroso, prefiero un té.
    —Como quieras. Oye, voy a llegar un poco tarde, me están reteniendo en la oficina.
    —¿Te retienen contra tu voluntad? ¿No tienes espada? Lucha por tu libertad. Si quieres puedes contar con mi arco.
    —Esa frase es de… da igual… no me retienen contra mi voluntad, o sí… es difícil de explicar. El caso es que no hace falta luchar, solo esperar. Estaré ahí en una hora. ¿Me esperas?
    —Sí, pero si deja de llover me movilizaré. He oído hablar de un lugar maravilloso lleno de libros.
    —¿Dónde?
    —No sé, una plaza de no sé-qué-luña.
    —Plaza Cataluña. Creo que ese lugar maravilloso del que has oído hablar es el Fnac. Sí, puedes ir cuando deje de llover, te gustará. ¿Te queda dinero?
    —Varios billetes azules pequeños, otros azules un poco más grande y uno verde.
    El verde te costará usarlo, mucha gente se queja cuando se lo das. Bueno, lo dicho, te dejo que tengo que currar.
    La llamada se corta y cuando se acerca el camarero le hago una señal con la mano.
    —Dígame.
    —¿Qué es “currar”?
    —Oh, currar es trabajar. Yo curro aquí.
    Dejo que se vaya y me sorprendo con la cantidad de palabras que tienen los humanos para decir lo mismo. Luego dicen que el élfico es difícil de aprender. Sea como sea miro por la ventana, no tiene pinta de que vaya a parar en breve, así que me pido otro té y me aseguro de no pronunciar por error «bomba de chocolate», no me gustaría que las autoridades me acusaran de genocidio la primera vez que visito el mundo de los humanos. Suspiro, ahora toca esperar.

© M. Floser.

Anuncios

¡Coméntame!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.