El cuentacuentos: Navideño 2

•NAVIDEÑO•
SEGUNDA PARTE

Palabras a añadir:

Acróbata.
Vanguardista.
Perroflauta.
Neblina.
Madriguera.
Escalpelo.
Revisionista.
Modular.
Rimbombante.
Museo.
Indómito.
Adalid.

Nota: Posad el ratón en las palabras subrayadas para ver su significado según la Real Academia de la Lengua Española.

Sharxa se paseaba por el salón, con las manos a la espalda, revisando con curiosidad cada elemento. Un reloj de pared parado le llamó la atención especialmente, lo miraba confusa, preguntándose qué eran aquellas dos flechas que apuntaban hacia números distintos colocados en círculo. Sophie la miraba a ella y luego a Frul que estaba cogiendo una manzana brillante de plástico de un frutero de madera que había sobre una mesa de cristal. Frul husmeó la pieza de plástico, la tocó con la punta de la lengua y arrugó el rostro en una mueca de asco.
    —¿Hola? —dijo Sophie intentando que los dos desconocidos dejaran de ignorarla.
    Sharxa y Frul miraron a la humana, luego se miraron el uno al otro, extrañados. Frul tenía la manzana en la mano, la soltó dejando que cayera al suelo y rodara y, junto a la maga, se acercó a la humana, ambos alzaron sus manos derechas e hicieron el saludo de la serie de televisión.
    —Hola, humana —dijo Sharxa, luego miró a Frul y se encogió de hombros—. Creo que los humanos tienen algún tipo de problema de memoria. No se acuerda de que la hemos saludado.
    —Saludado —afirmó Frul.
    —Humana, somos Shar…
    —¡Ya sé vuestros nombres! ¿Qué hacéis aquí?
    —Confirmado, Frul, problemas de memoria.
    —Memoria.
    —Hemos venido a matar demonios.
    Sophie tuvo ganas de gritar pero se contuvo.
    —Eso lo sé —dijo relajándose—, pero me gustaría saber de dónde venís exactamente y por qué habéis venido.
    —¡Ah! Eso es fácil de responder. Venimos de un mundo que existe en otra dimensión. Coexistimos con los humanos en la Tierra pero a la vez no coexistimos con vosotros. Ahora mismo, en este lugar hay decenas de magos paseando, comprando y haciendo otras cosas. No, no los verás, porque ellos están en Hurien, y nosotros en… cómo se llame esta madriguera en la que vives. En Hurien todos los que vivimos somos magos en mayor o menor medida. Algunos poderosos, otros… meros bufones. Algunos elementales capaces de desatar tormentas y otros que tienen poderes menos importantes, capaces de provocar como mucho alguna que otra neblina. Todos los magos obedecemos las leyes impuestas por Shana’tha Nixolias, el rey mago, nuestro señor, padre de todos los hurieanos.
    —¿Shanaqué?
    —Shana’tha Nixolias, vosotros los humanos lo conocéis como San Nicolás o Santa Claus. ¿Es correcto, Frul?
    —Santa Claus.
    —Espera, espera. ¿Me estás diciendo que Papá Noel es un mago?
    —¿Quién es Papá Noel?
    —Santa Claus…
    —¡Otro nombre! Padre es todo un campeón. Esto… sí, es un… ¡no, espera! No es un mago, es el mago. El que creó a todos los magos, sin él nuestro poder no existiría. Es el adalid de la magia. ¿Se dice asi, Frul? “Adalid”.
    —Adalid —dijo Frul asintiendo enérgicamente.
    —¿Por qué te sorprende? ¿Cómo pensabas que repartía tantos regalos por todo el mundo en una sola noche? Es un hombre rápido, eso es cierto, y por sus inventos diría que es una persona vanguardista, pero sin magia no podría hacer todo lo que hace esa noche. Piensa que no solo reparte regalos para haceros más dichosos, también se encarga de mantener a raya al Indómito.
    —¿Al Indómito?
    —Ya sabes, al demonio, a Krampus.
    —Krampus —dijo Frul estremeciéndose.
    —Shana’tha Nixolias también lo llama perroflauta, es una palabra que aprendió aquí en la Tierra, pero ni él sabe qué significa. Siempre explica que vosotros lo usáis para insultar a alguien. Tenéis demasiados insultos, ¿no? Una raza muy dolida.
    —Dolida.
    —El caso es que, una de las noches de Surriena, lo que vosotros conocéis como Navidad, nuestro padre se puso enfermo y sus hijos tuvimos que encargarnos de todo. Mala noche.
    —Mala noche.
    Frul y Sharxa bajaron la cabeza y negaron apesadumbrados, luego la maga se encogió de hombros y suspiró.
    —Con el estrés de las entregas y los preparativos, con todos los regalos por repartir, se nos pasó un poco lo de vigilar al Indómito. Krampus se escapó de la celda y abrió la brecha entre el mundo de las sombras y el mundo de los humanos. Solo para molestar a nuestro padre. Siempre os ha tenido envidia por los cuidados que recibís de él.
    —¿Los demonios son cosa vuestra?
    Sophie estaba nerviosa, enfadada, sentía que el corazón estaba a punto de estallarle dentro del pecho, respiraba deprisa y miraba furiosa a aquellos dos extraños.
    —Un poco. Entiéndenos, no solemos encargarnos de las labores de Shana’tha Nixolias, nunca antes se había puesto enfermo. Aquella noche se ganó aún más el respeto de todo Hurien, no podíamos entender cómo hacía aquello cada año y casi sin despeinarse. ¡Ese hombre es un genio! Se pasea por vuestro mundo con elegancia, como un acróbata, es un genio. Pero nosotros no, nosotros somos aprendices a su lado.
    —¿Entonces ese Krampus y sus demonios están libres?
    —Eso me temo. Cuando Shana’tha Nixolias se enteró intentó detenerle, pero Krampus es rápido, huyó de Hurien y quedó fuera del alcance de nuestro padre. Krampus abrió una brecha entre ambas dimensiones con sus garras que cortan como un escalpelo y se coló en vuestro mundo.
    Sharxa se alejó de Sophie, volvió a pasearse por la casa y suspiró por el dolor que le causaba recordar aquel episodio. En una estantería encima de la televisión vio un bloc de notas con algo escrito. Se acercó y lo leyó en voz alta.
    —«Tu palabra del día es revisionista», ¡menuda palabra! ¿Qué significa? —lo dijo mirando a Sophie, pero cuando vio que la humana estaba en shock alzó las cejas, abrió musho los ojos y se dirigió a Frul—, recuérdala, ¿vale? Creo que será interesante que la busquemos. ¿Buscaste esa otra, Frul? ¿Cómo era? Ri… ri… ¿risonante?
    —Rimbombante —aclaró Frul—, no, aún no la he buscado.
    —¿Papá Noel os ha enviado para salvarnos? —interrumpió Sophie.
    —¿Shana’tha Nixolias? ¡Ja! Si se enterara de que estamos hablando con una humana nos cortaría en pedazos y expondría nuestras cabezas en el museo de historia de Hurien con una chapita que pusiera «Gurun ixi pariana sun».
    —«He aquí las cabezas de dos idiotas» —aclaró Frul.
    —Padre no sabe nada, y no debe saberlo. Nos hemos escapado en cuanto hemos recibido tu llamada.
    »Sé que la fastidiamos, sé que hicimos mucho daño a los humanos, por eso estamos aquí. Créeme, no ha sido fácil modular la frecuencia de los portales para venir a la Tierra a escondidas. Si Shana’tha Nixolias se enterase de esto… nuestros días como magos estarían contados. Queremos ayudar, queremos acabar con Krampus y sus demonios, y te juro que lo haremos.
    Sophie sintió como se le ponía la piel de gallina con aquel juramento. No sabía si todo aquello estaba sucediendo o si en cualquier momento se despertaría y todo seguiría como siempre, temblando y vigilando la calle por si algún demonio conseguía colarse en su casa. No sabía si Krampus existía de verdad o era solo una leyenda, pero no perdía nada y quizá ganase todo lo que soñaba: salvación, tranquilidad, felicidad. Miró a los ojos de la maga, a los de su acompañante y notó que los suyos se humedecían. La idea de terminar con aquella pesadilla hacía que se le saltasen las lágrimas.

© M. Floser.

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