Letras invitadas 1: Oscuridad — Gemma Herrero Virto

Nombre Gemma
Cenefas

Tengo que encender la luz, pero mi psicóloga me ha dicho que no debo, que tengo que aguantar, que, si sigo dejándome llevar por mi miedo, al final me controlará y dominará toda mi vida.
    Intento relajarme, pensar en otra cosa, pero esta oscuridad no me deja. Necesito asegurarme de que no hay nadie más en la habitación, de que estoy segura y a salvo. Solamente un segundo de luz, no pido más. Sentarme en la cama, mirar alrededor y poder respirar tranquila. O poder dejar unas rendijas en la persiana, lo suficiente para vigilar las sombras que me rodean y asegurarme de que ninguna de ellas está viva.
    No, no debo hacerlo. Si quiero superar esto algún día, no debo hacer concesiones. Tengo que aguantar. La psicóloga dice que, según vaya aguantando, cada vez será más fácil. A mí no me lo parece. El viento en la ventana suena como el arañazo de algo que intentase entrar. Aunque intento convencerme de que los pasos que se oyen proceden de una casa vecina, me suenan demasiado cerca. Incluso me parece que el sonido de mi respiración tiene un extraño eco, como si otro ser intentase acompasar su respiración a la mía para pasar desapercibido y acercarse poco a poco…
    Ya lo estoy haciendo otra vez. Estoy dejando que mis pensamientos se disparen, que el miedo me domine… Tengo que pensar en otra cosa, en cualquier otra cosa… pero, ¿en qué? ¿Cómo voy a pensar en otra cosa si no sé si al lado de mi cama se alza el cuchillo del asesino, esperando a que saque la cabeza de debajo de las mantas para agarrarme por el flequillo sudoroso, arrastrarme fuera de la cama y rajarme el cuello de lado a lado? ¿En qué podría pensar mientras imagino que un horrible ser informe me vigila, con la saliva resbalando por sus colmillos anhelantes? ¿Cómo puedo relajarme si bajo mi cama puede estar abriéndose una puerta directa al averno?
    No puedo más. Tengo que encender la luz, pero no sé si ya es muy tarde. Les he dejado mucho tiempo para actuar en la oscuridad, para acercarse a mí. Seguramente están esperando a que saque la mano del refugio de las mantas para atraparme. Pero también sé que se cansaran de esperar, que en cualquier momento su paciencia se agotará y me atacarán. Ya no hay salvación. Por favor, por Dios, que llegue el día.
    No puedo más. A la mierda mi psicóloga, a la mierda todo… Me estoy ahogando bajo estas mantas. Respiro cada vez más rápido, pero no consigo que me llegue el aire. Si están ahí, si van a matarme, que lo hagan ya. Cualquier cosa es mejor que esta agonía. Deslizo la mano fuera de las mantas, buscando a tientas el interruptor. Algo me toca.

SOBRE «LETRAS INVITADAS»

Para saber cómo participar en «Letras invitadas» pulsad sobre la siguiente imagen, y podréis ver las bases explicadas al detalle.

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2 comments

  1. Anárion Photo · junio 19

    ¡Gran relato! Me encanta esta sección, me alegro de la repesca. ¡Un abrazo!

    • M. Floser · junio 21

      Anárion Photo, a mí también me gusta, espero que mucha gente se anime. Además, esta vez me lo voy a tomar de forma distinta, más relajado, más desenfadado.

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