Microficción #73

(Imagen libre de licencia de: Bessi)

Sorprendido

Cenefas

Allí estaba, a punto de hacerlo, pero por suerte se lo habían impedido. El anciano corría hacia el niño que mostraba una expresión entre asustada y sorprendida. El hombre se sujetaba la larga túnica para no tropezar con ella. Le seguían un grupo peculiar: un hombre pequeño, vestido con chaleco de cuero repleto de chapas, una barba larga que le llegaba hasta más abajo de la cintura, y las uñas completamente negras, un hombre alto, de pelo largo, platino, y orejas puntiagudas, vestido con una camisa de cuadros rojinegra, unos pantalones tejanos con las perneras arremangadas hasta las espinillas, y un calzado náutico que no parecía cómodo. Junto a ellos, un hombre con apariencia de mendigo, pero a la vez, con un aspecto bien calculado, que parecía controlado al milímetro. Todos empuñaban espadas que brillaban y desentonaban con sus atuendos, a excepción del hombre pequeño, que portaba una poderosa hacha oxidada. El anciano de la túnica gritó algo que solo fue comprensible cuando el grupo estuvo lo suficientemente cerca:
    —¡A por el goblin, no dejéis que se lleve a esa niña!

© 2017 M. Floser.

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